Jesús, cansado del camino

Jesús, cansado del camino, se sentó así junto al pozo.

(Jesús dijo:) Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.

Jesús, cansado, estaba sentado junto a un pozo. Este cansancio muestra que el Señor Jesús era un hombre. En el cuerpo que tomó, se puso al servicio de los demás. Cuando tuvo que recorrer a pie toda Samaria, se cansó y se sentó. Sin embargo, ¡era Dios! Cuando Satanás tentó a Jesús (Mateo 4), él citó la biblia: “A sus ángeles mandará acerca de ti… En las manos te llevarán, para que tu pie no tropiece en piedra” (Salmo 91:11-12). ¡Esto era perfectamente cierto! Jesús hubiera podido utilizar su poder para ahorrarse el cansancio. Pero todos los evangelios nos muestran que él estuvo dispuesto a soportar el calor, el cansancio, el hambre, la sed.

Además, nadie puede imaginar el peso de la carga moral que llevó durante toda su vida en la tierra, cuando nadie lo comprendía realmente. Leía la maldad y egoísmo en los corazones de los que le rodeaban, y tenía ante sí el momento en que, en la cruz, tomaría todos nuestros pecados como si fueran suyos…

¡Jesús se humilló a sí mismo haciéndose hombre! Él sufrió en la tierra, por ello puede comprender todas nuestras angustias, puede comprender al trabajador agobiado por una tarea abrumadora, al enfermo que sufre en su cuerpo, a aquel cuya alma está abatida, deprimida. Jesús “debía ser en todo semejante a sus hermanos, para venir a ser misericordioso y fiel sumo sacerdote en lo que a Dios se refiere, para expiar los pecados del pueblo. Pues en cuanto él mismo padeció siendo tentado, es poderoso para socorrer a los que son tentados” (Hebreos 2:17-18).

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