Testimonio y reflexión de una persona que salió de una secta

Estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo.

Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres.

«A veces defendía esta secta; otras veces la condenaba. Este doloroso ir y venir solo desapareció después de muchos años de restauración interior.

A veces es más fácil culparse a uno mismo que culpar a alguien a quien hemos idealizado. Reconocer los errores de nuestro modelo significa admitir que nos hemos dejado engañar.

Confesar sus errores es revelar las debilidades personales. Lleva a la liberación, porque Dios perdona. Pero la culpa no termina ahí, pues muchos de los que fueron adeptos de sectas también se sienten responsables de haber llevado a otros a un grupo con doctrinas nocivas. En este caso, ¡Dios también perdona!

Desde que dejé esa secta, a veces me siento muy deprimida. Sentimientos de abandono y gran tristeza me invaden, pero Dios siempre me consuela de una manera especial. Me asegura que ve y comprende mi sufrimiento, que siempre estará a mi lado y que atenderá mis necesidades.

Para separarme del grupo tuve que apartar de mi mente el miedo a los hombres. La biblia nos dice: “El temor del hombre pondrá lazo; mas el que confía en el Señor será exaltado” (Proverbios 29:25). ¿Cómo obedecer verdaderamente a Dios si todo el tiempo tememos decepcionar a los demás? Debemos soportar la consecuencia de nuestra desobediencia a los hombres, cuando esta constituye precisamente nuestra obediencia a Dios».

M. D.

Si quieres conocer otros artículos parecidos a Testimonio y reflexión de una persona que salió de una secta puedes visitar la categoría Devocional Diario.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Subir