El árbol que vela

Y me dijo el Señor: Bien has visto; porque yo velo sobre mi palabra para darle cumplimiento.

Jeremías 1:12, V. M.

Hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasará de la ley, hasta que todo se haya cumplido.

Jeremías todavía era joven cuando Dios se le reveló. En una primera visión, le dijo: “¿Qué ves Jeremías? Y respondí: Veo una vara de almendro. Y me dijo el Señor: Bien has visto; porque yo velo sobre mi palabra para darle cumplimiento” (Jeremías 1:11-12, V. M.).

La palabra “almendro”, en hebreo, proviene de un verbo que significa “velar”. Por eso también se le llama «el árbol que vela»; es el primero que florece en primavera. Sale de su sueño invernal, «se despierta» antes que el resto de la vegetación. Es, pues, un símbolo de la vigilancia de Dios para cumplir sus planes.

En muchos países, un árbol parece muerto en invierno, pero la vida está en él, aunque sea invisible. La vida se puede manifestar de repente, de forma inesperada, por medio de un brote, un capullo, una flor que se abre…

Dios ha hablado, y lo que ha dicho sucederá en el momento que él elija. Los hombres pueden ser indiferentes a Su Palabra… Esta puede parecer letra muerta, pero la vida está en ella. ¡Y Dios vela sobre su Palabra para llevarla a cabo!

La biblia nos anuncia con claridad:

– la felicidad eterna de los creyentes salvados por la obra de Cristo,

– el juicio de los enemigos de Dios,

– la destrucción de las cosas visibles,

– cielos nuevos y tierra nueva.

Todo esto sucederá inevitablemente, ¡no nos dejemos engañar! El invierno de este mundo terminará, “mas la palabra del Señor permanece para siempre. Y esta es la palabra que por el evangelio os ha sido anunciada” (1 Pedro 1:25).

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